El Destructor de la Relación de Pareja

El trato afectuoso, cariñoso, detallista, comprensivo y compasivo, se enfría cuando aparece el egoísmo.

El oscurecimiento mental del egoísmo es el causante de la destrucción del cariño en las parejas. El es quien crea el distanciamiento y cada uno se ocupa de lo suyo y deja de lado al otro, deja de hacerle sentir el cariño, el afecto, el acompañamiento y lo importante que es para él o ella.

Cuando cualquiera de los dos piensa en sí mismo, está abriendo la puerta del egoísmo oscuro y frío.

Expresiones como: estoy ocupado, tengo que preparar una clase, debo preparar un informe para la oficina, el tengo que sacar tiempo para mis hobbies, me agrada estar solo o sola, ahora voy, estoy ocupado, después hablamos, cada uno tiene derecho a sus gustos, y otras muchas frases, son la razones mentirosas del egoísmo para quedarse en la mente haciendo daño.

El egoísmo es el que hace que se deje de compartir y cada uno se ocupe en sus cosas, sus pasatiempos, sus gustos, sus amistades y no tenga tiempo para el otro.

El egoísmo trae soledad y depresiones, endurece el corazón y entonces se nos hace difícil sabernos relacionar con los demás y con la pareja.

El egoísmo es causa de aislamiento, endurecimiento, soledad, vida dura y muchas enfermedades por falta de amor.

El egoísmo y la soledad son fríos y nos hacen quedar a ciegas y a oscuras.

El egoísmo genera incomunicación, produce maltrato e interfiere en las relaciones interpersonales y de pareja.

El egoísmo rompe la buena comunicación amorosa, afectiva, considerada, comprensiva, dulce, compasiva, comprometida.

La conducta egoísta es el hielo que congela nuestra capacidad de dar, amar, compartir y como consecuencia sufrimos y hacemos sufrir.

La soledad del egoísta es un verdadero estado mental enfermizo.

El egoísmo nos enferma y nos convierte en inválidos para amar y comprender a nuestros seres queridos; entonces sufrimos.

El egoísmo puede conducir a la ira, el resentimiento, la agresividad, la violencia, el engaño, la violencia, la traición, los celos, la venganza..

El machismo es una manifestación del cruel e insensible egoísmo.

Ser posesivo es otra forma de egoísmo y de atentar contra nosotros mismos y de paso hacer sufrir a quienes decimos que amamos.

El egoísmo se cura dando amor, realizando verdaderos actos de amor, compartiendo, escuchando, aprendiendo a comunicarnos a través del espíritu compasivo, afectivo y amoroso, desprendiéndonos del aferramiento a nuestros gustos, opiniones, puntos de vista.

Si no nos curamos de la enfermedad mental del egoísmo, nuestro vida será triste, endurecida por la indiferencia, la soledad y la necesidad de afecto no correspondida..