EL DIVORCIO DE LOS HIJOS

Las consecuencias afectivas del divorcio de los hijos están íntimamente ligadas a los vínculos que tenemos con ellos. Son experiencias nuevas que requieren de un nuevo consenso sobre conductas funcionales o disfuncionales.

Como terapeuta, me especializo en terapias para la segunda mitad de la vida, desde un enfoque trigeneracional e interdisciplinario, en el que utilizo técnicas creativas, psicodramáticas y disparadores de contenidos inconscientes.

El divorcio de los hijos tiene un doble juego: de padres a hijos y de la pareja en sí, en relación con sus hijos. Cuando las familias se distribuyen los roles y funciones para el mejor funcionamiento de los vínculos en las etapas de crianza, funcionan como red de contención o, por lo contrario, como formas de adueñarse de la crianza y, de ese modo, no hay corrimiento generacional, quedan alteradas las jerarquías y se producen patologías.

Los tiempos de crisis previos al divorcio son etapas de confusión, de inestabilidad y ambivalencia de la pareja y de sus familias. La trama invisible que se modifica con la formación de la pareja produce un corrimiento de cada uno de los miembros de cada familia. Cuando se produce el divorcio, ambas familias entran en crisis, no sólo por las diferencias, sino por el poder que se redistribuye en función de afectos y necesidades.

El sistema de mitos y mandatos, de valores y creencias, se redefine a partir de la madurez de la joven pareja y de la flexibilidad del sistema. El conflicto que se presenta es legal, social, psicológico y familiar. El objetivo de este trabajo es hacer foco en las diferencias generacionales, las funciones y disfunciones en la comunicación; en la influencia del sistema de mitos y mandatos de una generación a otra y en cada familia; y en las patologías que resultan del sometimiento a las familias de origen.

La propuesta es desentramar la trama inconsciente familiar y construir una nueva trama con objetos sustitutos, modelos elegidos a partir del potencial de cada individuo. Crear un nuevo sistema, reconociendo el amor de los objetos originarios, pero no el sometimiento a los mismos.

El matrimonio es un pacto entre dos personas con un proyecto en común, una relación duradera en el tiempo, en la que se invirtió mucha energía emocional. Por diversos motivos puede fracturarse y terminar en un divorcio. Por esto, se produce una ruptura de la pareja y una re-acomodació n de los miembros del grupo familiar.

Las rivalidades, celos, competencia, inseguridad e inmadurez agudizan el proceso de inestabilidad que provoca el divorcio, por lo que es prioridad trabajar los vínculos dando la posibilidad de sumar (padres, hermanos, abuelos, tíos, primos, etc.) para favorecer este proceso, que de por sí es muy doloroso.

Es el fracaso de una propuesta individual de la pareja, en la que se involucra la familia y la sociedad. Por eso, es imprescindible trabajar el duelo y reestablecer nuevas propuestas reparadoras.

El divorcio de los hijos 30/07/2008 - Por: Sara Olstein