Adicción por las compras

Es un fenómeno que se da entre mujeres y hombres.

Rosa Escribano

La tentación de comprar y comprar se ve como un pasatiempo ideal para liberar el estrés. Sin embargo, hay ocasiones en que se llega a convertir en algo más que una inocente distracción. Tal como lo aborda la película Confessions of a Shopaholic, próxima a estrenarse este jueves, comprar compulsivamente es un problema que acarrea una serie de consecuencias serias. Esto se agudiza aún más con la época de crisis económica que estamos atravesando a nivel mundial.

La Dra. Mayra Olavarría, psicóloga clínica, aclara que todavía está en debate decidir si se clasifica esta conducta como una enfermedad. Mientras, a nivel clínico, se trabaja dentro de lo que se denomina como obsesión.

Por lo general, una persona que compra por impulso lo hace "más allá de los límites de su presupuesto, poniendo en riesgo sus finanzas" e, incluso, su relación con sus seres más allegados (pareja, hijos, etc.). Como toda adicción, "la tendencia es a llenar un vacío emocional". Buscan alejarse "del sufrimiento, y manifiestan una necesidad interna de sentirse valiosos para los demás". En este caso, procuran hacerlo a través de la compra de artículos materiales, según explica la también catedrática auxiliar del Departamento de Psiquiatría del Recinto de Ciencias Médicas de la Universidad de Puerto Rico. "Si a esto añades que la sociedad consumerista en la que vivimos lleva a pensar que mientras más tienes, más vales, este mensaje lleva a estas personas a creer que tendrán más aceptación", añade.

Ellos también se obsesionan

Es común imaginar que este comportamiento es típico de la mujer. Sin embargo, aun cuando es la población femenina la que sigue al frente en esta compulsión, una encuesta realizada en el 2006, en Estados Unidos, reveló que los hombres están en un porcentaje muy similar. El análisis estadístico, reseñado en N.Y.Times encontró que el 5.5 por ciento de los hombres se podía clasificar como compradores compulsivos, por debajo del 6.0 por ciento de mujeres con este comportamiento. Esto se trata de una diferencia muy leve.

La doctora analiza que, en efecto, "el fenómeno se manifiesta en ambos géneros". Lo que pasa es que la mayoría de las veces, son las mujeres las que buscan ayuda. Al hombre le cuesta más trabajo reconocerlo. "El estereotipo apunta a que esta conducta es más de la mujer", menciona la doctora. Además, las féminas tienden a ser "más reflexivas en sus acciones y a percatarse del daño que están haciendo".

Para concluir, la psicóloga alerta que comprar compulsivamente puede ser síntoma de una condición de salud seria como la de obsesión-compulsión o bipolaridad en fase mánica. De ahí la gran necesidad de buscar ayuda profesional para superarla.

Clínica de Psiquiatría del Recinto de Ciencias Médicas de la Universidad de Puerto Rico: 787-766-0940.